jueves, 31 de octubre de 2013

Critica a la nota publicada de ''El Tiempo''

La nota habla de sobre un escritor chino llamado Mo Yan (cuyo nombre significa ''no hables''). Este dice que la censura motiva a los escritores a escribir de temas prohibidos, dando lugar a la creatividad e imaginacion. 
Nosotras compartimos la idea de Mo ya que durante la dictadura militar de 1976 muchos escritores expresaron mediante libros las ideas del pueblo que estaban siendo reprimidas y estos mismos fueron censurados, por ejemplo: 

"Un elefante ocupa mucho espacio", Elsa Bornemann

En este libro se narra una historia de animales que se declaran en huelga, hartos de que el dueño los fuerce a hacer ejercicios absurdos para divertir al público. Solo eso bastó para ser censurado por la dictadura; por un decreto declarado el 13 de octubre de 1977.


“El pueblo que no quería ser gris” Beatriz Doumerc

En El pueblo que no quería ser gris,  la gente se opone a la orden del rey de pintar todas las casas de un mismo color y comienza a teñirlas de rojo, azul y blanco. 


Arias y Godoy.

jueves, 24 de octubre de 2013

Este es un libro escrito por Octavio Paz dividido en 9 capítulos, (Contiene ocho ensayos y un apéndice en los cuales recorre la historia de México.). Vamos a evaluar y dar nuestro propio resumen sobre estos ensayos de este libro y aremos nuestra propia reseña.
Resumen:
Este libro es una reflexión sobre la historia y la identidad de los mexicanos y analiza críticamente la sociedad mexicana sobre la base de su historia, sus relaciones con otras culturas, así como el carácter colectivo de los mexicanos. A través de su experiencia viviendo en Estados Unidos, Paz logra mostrarnos la mexicanidad de una manera clara e inteligente.

El Pachuco y otros extremos.

Paz inicia su ensayo con al hablar sobre el adolescente y su asombroso descubrimiento de sí mismo, que lo lleva, a una consciente soledad en el mundo. ¿Qué somos y cómo realizaremos eso que somos? La adolescencia, ese preciso momento en que tomamos conciencia de nuestro ser, es comparado por el autor con los pueblos “en trance de crecimiento”. Fue entonces, cuando surgieron distintos niveles históricos que convivían, o se enfrentaban. México, estaba hecho de distintas razas, además de las diferentes lenguas. Las cuales a Octavio Paz le parecían muy interesantes. Fue en la ciudad de Los Ángeles donde Octavio Paz comenzó su análisis, comparando precisamente al gringo promedio, con más de un millón de mexicanos que ahí radicaban.
Mexicanos que no se mezclan y que se auto nombran Pachucos. Es decir, “Bandas de jóvenes generalmente de origen mexicano, que viven en las ciudades del sur, que se dan a ver por su vestimenta conducta y lenguaje”. Personas que no quieren volver a su origen mexicano, pero que tampoco quieren pertenecer al sistema americano. El Pachuco, según Octavio Paz, “Es uno de los extremos a los que puede llegar el mexicano”.

Máscaras mexicanas.

El mexicano usa máscaras para proteger su intimidad, no le interesa la de los demás y por lo tanto, el círculo de la soledad se vuelve a cerrar. L a manera instintiva en la que consideramos peligroso a todo lo que representa lo exterior, tiene su razón si revisamos la historia de nuestro país. Las derrotas se sufren con dignidad. en este capitulo también se refieren al machismo que hay en México y que el machismo existe por que hay mujeres que se menosprecian mucho al pensar que el hombre siempre tiene la razón aun que eso significa qué nos ofendan. Si..!!!! En México se les respeta a la madre y se les tiene mucho amor y honor, pero solo es por el echo de que se es MADRE nunca de la persona en realidad, a lo que me refieren, bueno a lo que me dio a entender este capitulo es que; a una mujer se le da honor cuando es madre pero cuando no lo es, no se le respeta por que el mexicano es muy común despreciarla diciéndole puta (en este caso cuando no es madre), y el piensa que le a echo algo malo como engañarlo o tan solo con el echo de verla platicando con otro hombre.
Las máscaras del mexicano, sus mentiras, reflejan sus carencias, lo que fuimos y queremos ser. Sin embargo, de tantas posturas y tantas mentiras terminamos simulando lo que queremos ser. De echo este ejemplo me gusto mucho: De niño, escuchó un ruido y al preguntar quién era, una sirvienta recién llegada le contestó: “No es nadie señor; soy yo”. Alguien se vuelve nadie y sin embargo, está presente siempre.

Todos santos, día de muertos
Uno de los festejos que más llama la atención: es el día de muertos. Ya desde antes de la llegada de los españoles, los indígenas creían que la vida se continuaba con la muerte, y de hecho, la vida misma se alimentaba de la muerte. Nada más privilegiado en vida, que ser sacrificado para los Dioses. Mientras que para los cristianos la muerte es la resurrección a otra vida, para los aztecas, la manera de participar con las fuerzas creadoras. Para los aztecas, ni la vida ni la muerte les pertenecía, todo era un capricho de los dioses. La religión y el destino, trazaban la vida de sus hijos. “La conquista de México, sería inexplicable sin la traición de los dioses, que reniegan de su pueblo”.
Actualmente, Paz señala, “todo funciona como si la muerte no existiera”, se exalta la salud con drogas milagrosas en un siglo donde también hubo campos de concentración. Para el mexicano moderno, la muerte ha dejado de ser tránsito, ahora es su amor más permanente, su juguete favorito.
El se basa que en México hay lo que se le llama no valorar su vida ¿¿como lo hace??? Pues desperdiciando su vida en la calle como cholos, drogadictos, alcohólicos. Que no saben valorar su vida en disfrutar a nuestro país, que para ellos disfrutar es hacer parecer que estos resuelven sus problemas, pero no se dan cuanta que en realidad estos le ocasionan más.

Los hijos de la Malinche.
Paz abre el capítulo, con una dura crítica al capitalismo. Sistema económico o modo de producción (según Marx) donde la condición humana es rebajada hasta sus últimas consecuencias. El individuo se vuelve obrero, número de fábrica prescindible. Produce mercancía que el mismo consume. Se disuelve en la masa y entonces cobra significado. Ahora pertenece a una clase. Luego, volviendo a las tierras mexicanas, el autor sorprende con una frase. “El mexicano no quiere o no se atreve a ser el mismo”, ya que se deja manipulas por una ley absurda que en esos tiempos los dividían en clases altas, bajas y medias y para el todos deberíamos ser iguales. Este es un fragmento del libro que se me izo interesante mencionar en este resumen:
Tampoco es casual que la figura materna, por un lado falsamente respetada, sea el blanco de la agresión.
La Chingada, es la mujer abierta, violada, es el resultado del conquistador, penetrando por la fuerza a la mujer indígena. Sin embargo, los hijos de la Chingada son los otros, los no mexicanos, los malinchistas.
La Malinche, encarna al mito, nadie en México le perdona su colaboración con el invasor y también, nadie en México negaría a la Virgen de Guadalupe su lugar como madre suprema de todos los mexicanos; seres provenientes de la soledad “fondo de dónde brota la angustia y que empezó el día en que nos desprendimos del ámbito materno y caímos en un mundo extraño y hostil”. Tonantzin, la virgen india, es la madre que vino a cuidarnos de nuestra orfandad.
Conquista y colonia.
Al llegar los españoles al nuevo continente, encontraron una civilización perfectamente estructurada: Mesoamérica. La próxima Nueva España comprendía el centro y sur de el actual México y parte de Centroamérica, además, se encontraba poblada con distintas culturas peleadas entre si y con enemigo común: los últimos pobladores del Valle de México, los Aztecas
La agricultura, el uso del maíz, el juego de pelota, y los sacrificios humanos, eran rasgos característicos de todos los pobladores de Mesoamérica. Y todos también, se regían por un sistema teocrático y militar. Dentro del mismo culto, los dioses Tláloc, Tezcatlipoca, Huitzilopochtli, Mixcóatl etc, contemplaron sin duda, la llegada del invasor.
Para Octavio Paz la soledad de esto es que a pesar de que ahora estas son nuestras costumbres, no vinieron de nosotros si no de otras parte como los españoles, que por ello es que tenemos algunas de nuestras creencias y sobre todo las religiones. Esta es la soledad que a Octavio paz le invadía; la impotencia de saber que un país como México fui conquistado y estructurado al antojo de otros y que no somas capaces de defender lo que es de nosotros, si primero no avernos sometido a las leyes de otros, bueno eso pensaba el.
De la Independencia a la Revolución.
La independencia de la Nueva España, es tan ambigua como la conquista. No es una independencia propositiva en ideas, no hay postulados ni ideas universales. Los caudillos, es decir los sacerdotes, no tienen una idea clara de que hacer. Su única virtud, es que escuchan de cerca al pueblo. La independencia sudamericana inicia con San Martín y Simón Bolívar. Se crean estados y promulgan leyes. En la Nueva España, se luchaba por liberar a los criollos de la burocracia peninsular pero, no se pretendía cambiar las estructuras económicas ni sociales.
La guerra inicia por los abusos de la burocracia española contra los latifundistas. Pero más allá estaba también el abuso de los latifundistas hacia sus campesinos. De este sale la frase para el; “La mentira política, se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente”. Para el la soledad se apodera de esto como ya lo dije anteriormente en el poder que nosotros les hemos dado y que por eso están así. Que siempre actuamos y nos revelamos, cuando vemos que no nos parecen las cosas, pero eso son causas de nuestras propias decisiones ya que pudimos a ver actuado desde antes pero esperamos que las cosas se agrandar para tener que actuar.
La “Inteligencia” Mexicana.
Octavio Paz define de la siguiente manera a la “Inteligencia” mexicana: “sector que ha hecho del pensamiento crítico su actividad vital” aunque señala que la obra de esta “Inteligencia” no se encuentra del todo en libros, sino mas bien en su influencia en la obra pública. Para el la inteligencia se basa en la sangre, la lengua y el pueblo”.
Paz Concluye: “exceptuando la revolución hemos vivido nuestra historia como un episodio de la del mundo entero. Nuestras ideas, así mismo, nunca han sido nuestras del todo, sino herencia o conquista de las engendradas por Europa” como ya e mencionado. Sin embargo, sostiene “el mundo moderno ya no tiene ideas” México, a partir de su conquista, fue influenciado por las ideas liberales, que como el mundo mismo, se tenían que actualizar. La diferencia histórica de una Europa: vanguardia de las artes, las guerras, las ideas y el pensamiento filosófico, con un México nacido de la violencia y cursando un tiempo histórico distinto, fue lo sucedido.
Nuestros días.
No olvidemos que en aquel entonces nuestros días se basaban en el año de 1950, ya que por esos años se escribió este libro.
“La revolución no a hecho de nuestro país una comunidad o siquiera una esperanza de comunidad”. Sin embargo, como todas las revoluciones del mundo, la de México fue la primera del siglo veinte- ninguna ha terminado satisfactoriamente su labor. ¿Y cual sería el punto culminante de una revolución? El autor nos contesta: “En primer termino, liquidar el régimen feudal, transformar el país mediante la industria y la técnica, suprimir nuestra situación de dependencia económica y política y, en fin, instaurar una verdadera democracia social”. Ahora bien, la historia va a la par para todos, el planeta, unificado desde la expansión imperialista, enredó por completo las economías de todos los países. Desde luego, unos beneficiados y otros no. “Lo conquistado hay que defenderlo todavía”.
Finalmente el autor nos hace reconocer que; “muy pobres son nuestros instrumentos intelectuales, hemos pensado muy poco por cuenta propia. Pero somos nosotros los equivocados, no la historia” Aunque también nos recuerda “Somos por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres”. (Fragmento)
Apéndice.
La Dialéctica de la soledad.
“El hombre es el único ser que se siente sólo y el único que es búsqueda de otro”. Para el Nóbel Mexicano, la soledad lleva irremediablemente a la conciencia. Nacemos y morimos solos. Pero también somos capaces de traspasar nuestra soledad mediante el amor como “elección, libre elección acaso de nuestra fatalidad, descubrimiento de la parte más secreta y fatal de nuestro ser”. Las relaciones amorosas están ligadas por culpa de la sociedad, que impide la libre elección. La mujer es presa de su imagen; impuesta por una sociedad básicamente masculina. Tampoco el hombre puede elegir, el primer contacto sexual del niño ocurre con la madre y/o hermanas. De modo que un carácter simbólico, está presente en nuestro erotismo. Se elige por confusión, por belleza o conveniencia; por creer que “no hay de otra”, o por que “se me va el tren”. Lo cierto es que la gran mayoría de mexicanos, y mexicanas, piensan al final de su existencia: “Y pensar que he perdido los mejores años de mi vida con una mujer que no era mi tipo” frase dictada por el propio Paz.
Para la sociedad, el amor equivale a tener hijos pues la familia, es el primer reflejo de la sociedad. La doble moral directamente en el concepto del Matrimonio, es decir la naturaleza conservadora de la pareja. Al amor garantizado constitucionalmente.
El verdadero amor es antisocial y revolucionario, y es precisamente en la adolescencia, en dónde se expresa en su forma más pura y contradictoria. La adolescencia no implica únicamente soledad sino “los grandes amores, el heroísmo y el sacrificio”.
El ensayo cierra con una unas últimas reflexiones sobres las Ferias, las Máscaras y algunas otras opiniones de el mismo.


Daniela Arias
VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA
PABLO NERUDA
Este libro de poemas es el más conocido de Pablo Neruda, una de sus obras cumbre y que marcará su futura obra poética en la que uno de los temas centrales, si no el más importante, será el amor. Estos poemas en sí mismos no gozarán de originalidad en la temática. Al fin y al cabo, el tema del amor es recurrente en la obra de la inmensa mayoría de los poetas. Pero en estos poemas Neruda no sólo abordará la pasión que siente por su amada, sea imaginaria o real, sino también por las metáforas que encierra, la virtud que supone para el hombre o la mujer amar y ser amado, llegando a la conclusión de que a la postre amar es sufrir, pero antes sufrir ese “sabroso veneno” que afirmaba la Celestina de Fernando de Rojas, a ser una persona que jamás ha logrado encontrar el amor, aunque sea efímero y pasajero.
Dado que la obra está estructurada en veinte poemas de amor  y una canción desesperada, (valga la redundancia), seguiremos un proceso de resumen de la obra con carácter instintivo. Esto es, comentaremos cada uno de los veinte poemas y la canción para entresacar que nos sugieren de forma inmediata cada uno de ellos. No obstante, prestaremos una especial atención al poema veinte, que ha pasado por las miradas de millones de lectores, al que dedicaremos una especial atención, intentando no caer en el tópico irremediable.

POEMA 1: El poeta ensalza la belleza formal que encierra la mujer. Se sumerge en el misterio de su cuerpo y en la atracción que éste ejerce sobre él. La mujer es un mundo en sí mismo, el poeta se pierde en su cuerpo y en su belleza. La mujer es compleja, pero asimismo es la razón de la supervivencia del poeta. Este poema encierra un profundo interés antropológico.

POEMA 2: En este poema la mujer  es analizada desde una dimensión de carácter espiritual. La mujer es un misterio sobrenatural, tiene un halo destructivo que arrasa todo para el poeta. Parece como si la mujer diera o quitara vida al mismo tiempo.

POEMA 3: De nuevo se aprecia la fusión del amor del poeta con la mujer y con la naturaleza. La mujer supone la perdición y la bendición a la vez para el poeta. El poeta pide a la mujer que sea su guía para que se complementen mutuamente, como si se tratara de una declaración de amor. “Márcame mi camino en tu arco de esperanza y soltaré en delirio mi bandada de flechas”.

POEMA 4: En este poema vuelven a aparecer más símiles ligados a la naturaleza. Puede ser considerado como un poema de transición entre el anterior y el siguiente. Aquí no aparecen las referencias directas a la amada, sino elementos naturales que sirven de inspiración al poeta.

POEMA 5: En este poema se vuelve a retomar la comunicación directa con la amada.  Él busca con sus palabras transmitir emociones a su amada, que se sienta conmovida y tengan el efecto deseado por el poeta como arma de seducción, y a la postre le pide que ella le acompañe en esa ola de angustia que no es otra que el sufrimiento provocado por el amor.

POEMA 6: Aquí se percibe un relajamiento del poeta. Mientras que se mostraba en un principio una agresividad y una necesidad de amor que invoca a la usanza del tópico del amor cortés medieval, ahora se sumerge en una tranquila y sosegada melancolía, como si la amada fuese ya una reminiscencia lejana en el tiempo pero omnipresente en su memoria, dando lugar a una de sus composiciones más conocidas. Nótese en la última estrofa la antítesis en la que se contrapone la calma y la tranquilidad con el ardor y el movimiento.

POEMA 7: El poeta sigue mostrando en esta estrofa una profunda melancolía. Se transmite una imagen del ser amado de carácter lúgubre. El amor que siente el poeta por ella parece que no es correspondido.

POEMA 8: De nuevo se retoma el símil entre el cuerpo de la mujer y los elementos naturales, destacando la desesperación del poeta. Del mismo modo que “viviendo todo falta y muriendo todo sobra”, para el poeta, en el verso cuarto, se deduce que “amando todo se tiene, y sin amor, todo nos falta”. Destaca la belleza de la amada en medio del silencio, y con su silencio lo envuelve todo. Se puede apreciar una relación muy directa con el poema 15, en el que también se hace referencia al silencio.

POEMA 9: El poeta aquí cambia de dimensión, y utiliza el mar como medio para canalizar sus pasiones. Dejando de lado la tierra y el cielo, que antes utiliza, ahora el mar es el lugar en el que viaja con la amada.

POEMA 10: El mayor interés de esta composición reside en las preguntas retóricas que formula el poeta, siente que la amada le ha dejado en la estacada, se siente abandonado, y siente que el amor se le agolpa precisamente cuando lo pierde. A veces basta perderlo para que nos demos cuenta realmente de lo que hemos tenido con el amor. Volveremos sobre esta idea en el poema 20.

POEMA 11: De nuevo comienza la descripción de la mujer en consonancia con la naturaleza, pero esta vez se aprecia que el amor hacia ella adquiere un carácter destructivo, violento. La mujer es un arma natural, que se desencadena como una totalidad de elementos naturales.

POEMA 12: La amada en esta estrofa se consolida como la razón de ser de la existencia del poeta. Ésta es otra de las composiciones más conocidas del libro, en la que el poeta percibe a su amada como una realidad difícil de poseer y que genera una enorme tristeza y sufrimiento en nuestro protagonista.

POEMA 13: El poeta personifica una actitud más activa en su amor. “Marca cruces de fuego”, “su boca cruza escondiéndose”, “historias que contarte a la orilla del crepúsculo”…No obstante, el poeta avisa de que la llama del amor puede irse apagando paulatinamente, nos transmite una sensación de que ése amor puede ser efímero.

POEMA 14: En esta composición el poeta tiene un tono delicado, hasta cursi, si se puede decir. La amada es su mayor protección, su tesoro oculto. A pesar de ello, la amada se transfigura con una fuerza superior incluso a la de los elementos, frente a la cual el poeta se muestra impotente en su lucha. En las cuatro últimas estrofas se transmite un profundo simbolismo cargado de erotismo.

POEMA 15: Ésta es otra de las composiciones célebres, que poca presentación necesita. Es tan elogiosa la actitud hacia la amada que sólo puede resumirse con esta frase: “Un silencio basta para expresar y transmitir el amor sin que sean necesarias las palabras”.

POEMA 16: En este poema se percibe por fin una posesión directa de la amada por el poeta. La amada ya no es lejana y enigmática, como un fin inalcanzable, sino que se posee a la amada. Ya llegó el momento en que el poeta no es un amante pasivo que sufre desde una cierta distancia o que tiene un contacto tortuoso con la amada, a menudo breve, y que es la causa de su sufrimiento. El amante puede por fin disfrutar de su amor, y no es un mero prisionero angustiado.

POEMA 17: Este poema es antitético al anterior, ya que la amada se aleja de nuevo, generando en el amante la desdicha y de nuevo la lucha con los elementos naturales.  Incluso se puede apreciar un cierto resentimiento y egoísmo por el alejamiento, al afirmar “Mi vida ante de nadie, mi áspera vida”, cuando, si uno está realmente enamorado, debería ser al revés.

POEMA 18: Otra de las grandes composiciones. Transmite la omnipresencia de la amada en todos los aspectos de la vida. Ella es amada sin ser vista, como cualquier otro enamorado, y es aquí donde se puede percibir al aspecto más humano y general del amor que profesa el poeta por la amada. Pero además, es un amor por encima de las dificultades y de los elementos, que no parece tener fin.

POEMA 19: Aquí se ensalza a la mujer hasta considerarla como todo un sol vivificador que puede mantener la vida y la estabilidad de la tierra. Nótese la antítesis de su personalidad con la de la amada. Mientras ella es todo un sol, él es un corazón sombrío. La idealización para con la mujer lleva al poeta a infravalorarse hasta el punto de no ser prácticamente nada, salvo un ser amante que necesita del amor de la amada para ser algo.

POEMA 20: Qué se puede decir de estos versos. Con permiso del soneto quevediano sobre el “Amor constante más allá de la muerte” que publicamos hace un tiempo en nuestro blog, el destino ha querido que nos encontremos con otro de los grandes poemas que mejor describen el amor de la literatura en español. Comienza con ese ritmo monocorde, misterioso y embriagador del primer verso que se repite a lo largo del poema. “Puedo escribir los versos…” La aliteración clara de los fonemas “r” y “s” contribuyen a darle más sonoridad y profundidad.

El poema es un recuerdo, en el que el poeta llega a veces a dudar sobre si realmente ha llegado a querer a la mujer que una vez fue suya. Y sólo valoramos realmente lo que hemos tenido, a menudo, una vez que lo hemos perdido. El poeta utiliza la noche estrellada como escenario de recuerdo. ¡Cuán diferente es la noche estrellada en los brazos de la amada a estar solo sin ella, sin posibilidad de recuperarla! La noche estrellada, pues, puede ser el lugar de mayor felicidad y amor, a tornarse en el escenario de la melancolía más profunda, con la compañía del paisaje y las estrellas como único consuelo. “La noche está estrellada…” Sólo importa ahora que ella está ausente.

El antiguo amante intenta en vano buscarla, y se da cuenta, amargamente, de que por muy denodados que sean sus esfuerzos, ella no volverá. Es más, aun regresando, el poeta cierra cualquier posibilidad de reencuentro de forma lapidaria “…nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. A pesar de que en su hondura más íntima, “se muera por volver” (no dejen de escuchar esa canción de Chavela Vargas).

El poeta se resigna a aceptar que ella será de otro, que no será suya. Cínicamente se contradice diciendo que ya no la quiere, pero sí la quiere porque todavía no la ha olvidado. El verso de “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”, equivale a toda una literatura. El amor es efímero, intentamos aprehenderlo todo lo que podemos disfrutando de él al máximo cuando lo poseemos, sabiendo que puede escaparse en cualquier momento…Y cuando estamos solos pensamos en aquel amor pasado que jamás volverá, y tardamos en olvidarlo, si lo hemos amado realmente, más de “19 días y 500 noches” (véase Sabina). Mucho más.

La melancolía invade al poeta hasta el punto de dudar sobre sus verdaderos sentimientos hacia aquel amor pasado. “Ya no la quiero, pero tal vez la quiero”…Para finalizar diciendo que ya no tendrá más dolor por ella, siendo de nuevo cínico, porque un amor perdido no se olvida realmente hasta que llegue otro amor más fuerte que lo sustituya (un corazón solitario dixit).

LA CANCIÓN DESESPERADA: La canción desesperada nos transmite, como su propio nombre indica, la desesperación del poeta. Esta desesperación viene provocada por el fin del amor. Neruda quiso escribir y dejar para el final la canción desesperada, pero, posiblemente, y siendo acordes a los sentimientos, la desesperación es el primer instinto que surge en el momento en que se acaba o termina la relación de amor. Para después pasar a la melancolía. En este sentido, sería, posiblemente más lógico que se intercambiasen el orden la canción desesperada y el poema 20, ya que en éste último el amor es ya visto desde una cierta lejanía, con una profunda melancolía del amor que no se ha olvidado, pero una vez superada la etapa de la desesperación del momento en que se pierde al amor.

En cualquier caso, no se deja de percibir que ése amor ha sido tortuoso y destructivo para el poeta, como si él no hubiese podido estar a la altura de las circunstancias que solicitaba el amor. Quizá fuese demasiado amor para él, o quizá ella fuese un naufragio. Pero sin duda Neruda nos dejó una experiencia del amor plasmada en verso que es tan auténtica que cualquier persona que haya amado alguna vez se siente identificada con esos versos en los que muchas veces lo sencillo y lo transparente es más que suficiente para transmitir emociones que lo artificioso y barroco.


Melisa Godoy
Cien años de soledad es una obra extraordinaria de Gabriel García Márquez que habla de una época de transiciones sociales y políticas. En la cual expone más de 100 personajes que se entrelazan indefinidamente uno a otro, haciendo de esta novela una cadena gigantesca de rela- ciones sociales, donde cada hecho tiene gran trascendencia e importancia en el desarrollo y fin de la obra. La grandeza de esta bella novela radica en la magistral caracterización que el autor hace de cada uno de sus personajes. 



Contenido estético: dentro de esta obra resalta la maestría del autor por introducir en la obra el mayor numero de metáforas posibles ,haciendo usos de tropos y figuras narrando cada uno de los detalles de los distintos escenarios ,ocasionando así que la mente de los que leen se transporte al lugar sintiendo cada respirar ,cada hecho ,cada momento; llevándonos así de lo real a lo fantástico.

El autor hace por medio de un lenguaje culto, casi grandilocuente, una gran obra, haciendo que lo malo parezca bueno, gracias a ese lenguaje tan bello.

Habla de amor Aureliano y Amaranta Úrsula única pareja que realmente sintieron amor profundo y verdadero, pasionales, y extrovertido, locos, y espontáneos



Caracterización de personajes:

José Arcadio Buendía: fundador de macondo; un ser humano con ideas progresistas para el desarrollo de las personas, tenía ideas revolucionarias con la idea de cambiar todo el sistema y forma de gobierno absolutista que vivió en ese entonces.

Conoce a Melquiades; se queda con sus famosos pergaminos escritos en letras que nadie tenía idea de lo que decían; quizás era un abecedario distinto al nuestro, no lo señala, pero lo que si nos cuenta es que ningún habitante de Macondo, a excepción de Melquiades, tuviera la capacidad intelectual para descifrarlo. Fue un padre ejemplar, siempre trato de educar a sus 2 hijos; José Arcadio Buendía y Aureliano Buendía ,educarlos de una manera tradicionalista con un régimen machista, siempre se preocupo por trabajar para dar de comer a toda su familia: José Arcadio ,Aureliano, Amaranta, Rebeca adoptada.

Melquiades: hombre que viste de negro con un gran sombrero del mismo color; amable, atento ,inteligente, culto, que dentro de la obra juega un papel muy importante: sabe perfectamente el destino de toda vida existente dentro de este pueblo, así como el desarrollo y hechos relevantes que cambiarían toda forma de vida en el pueblo donde se desarrolla la historia.



Algunos valores expresados a partir de los personajes:

Melquiades. Sabiduría y poderes mágicos.

Aureliano Buendía. Valor.

J Arcadio Buendía. Fuerza.

Úrsula Iguaran. Perseverancia.

Francis Drake. Violencia.

Prudencio Aguilar. Buen sentido del humor.

Pilar Ternera. Pasión y erotismo.

Amaranta. Amor.

Cature. Paciencia.

Rebeca. Desprecio.

Santa Sofía de la piedad. Compasión.

Roque carnicero. Crueldad.

Todo comienza cuando Melquiades conoce a José Arcadio Buendía en una de las ferias organizadas por gitanos extranjeros donde ellos traían las novedades de otros lugares y las mostraban o intercambiaban por dinero o por otro producto que pudiere satisfacer las primeras necesidades. Úrsula Iguaran: hija de Petronila Iguaran Buendía y Aureliano Iguaran, mujer atenta, noble, trabajadora, honrada, que trabajo con sudor de su frente para poder dar de comer a los miembros de la familia, misma que como por arte de magia, seguirá multiplicándose.

Aureliano Buendía: hijo de Úrsula y José Arcadio, padre de 13 varones. Personaje con ideas filantrópicas, lucho por la libertad y trato de terminar con el autoritarismo del gobierno de aquel entonces, lucho por los derechos de las personas pensando como ser humano, es decir, en forma humanista.

Rodrigo Aureliano cola de puerco. Hijo de Amaranta Úrsula y Aureliano, es decir, hijo de la unión de una mujer con su propio sobrino. Producto de una malformación genética que fue causada por la incompatibilidad de dos tipos de sangre ocasionando una cola de puerco en Rodrigo.

Este personaje marca el fin de la historia y el fin de la familia Buendía teniendo en cuenta que dura 100 años y quien empieza con este siglo es José Arcadio Buendía.

Cien años de soledad es una novela que edifica una realidad con un principio y un fin en el espacio y en el tiempo.

Esta novela trata en la medida en que describe un mundo cerrado, desde su nacimiento hasta su muerte y en todos los órdenes que lo componen-el individual y el colectivo, el legendario y el histórico, el cotidiano y el mítico.



Una novela altamente recomendada para todos aquellos que gustan de lecturas que los transportan a los tiempos y lugares que en ellas se relatan Muchas personas que harán suyo a Macondo.


Melisa Godoy

Octavio Paz nació el 31 de marzo de 1914 en tiempo de la Revolución Mexicana. Fue criado en Mixcoac, una población cercana que ahora forma parte de la ciudad de México. Lo cuidaron su madre, Josefina Lozano, su tía Amalia Paz Solórzano y su abuelo paterno, Ireneo Paz (1836-1924); este un soldado retirado de las fuerzas de Porfirio Díaz, intelectual liberal y novelista. Su padre, Octavio Paz Solórzano (1883-1936), el menor de siete hermanos, trabajó como escribano y abogado para Emiliano Zapata; estuvo involucrado en la reforma agraria que siguió a la Revolución, fue diputado y colaboró activamente en el movimiento vasconcelista.[2] [3] [4] Todas estas actividades provocaron que el padre se ausentara de casa durante largos periodos.
Su educación se inició en los Estados Unidos, en donde Paz Solórzano llegó en octubre de 1916 como representante de Zapata.[5] Regresaron a México casi cuatro años más tarde, en 1920, con su padre, que se retiró de la política en 1928 y, en 1936, murió en la colonia Santa Marta Acatitla como consecuencia de un accidente ocasionado por su embriaguez.[cita requerida] Después de la muerte de su padre, se trasladó a España para combatir en el bando republicano en la guerra civil, y participó en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Al regresar a México fue uno de los fundadores de Taller (1938) y El Hijo Prodigo.
Estudió en el Colegio Williams, ubicado en Benito Juárez, la preparatoria en el Colegio Francés Morelos (hoy Centro Universitario México) en la ciudad de México, y la licenciatura en las facultades de Derecho, Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Finalizados sus estudios universitarios de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1937 viaja a Yucatán como miembro de las misiones educativas del Gral. Lázaro Cárdenas en una escuela para hijos de obreros y campesinos de Mérida. Ahí comenzó a escribir Entre la piedra y la flor (1941, revisado en 1976), poema sobre la dramática explotación del campo y el campesino yucateco. Estuvo casado con Elena Garro (1938 - 1959), con quien tuvo una hija, Laura Helena. En 1959 se unió a Bona Tibertelli de Pisis, con quien convivió hasta 1965, mientras era embajador de México en la India. Al año siguiente contrajo matrimonio con Marie José Tramini, su compañera hasta el final.
En 1937, Paz fue invitado a España durante la guerra civil como miembro de la delegación mexicana al Congreso Antifascista, donde mostró su solidaridad con los republicanos, y donde conoció y trató a los poetas de la revista Hora de España, cuya ideología política y literaria influyó en su obra juvenil. Sin embargo, como confesó años después en la serie televisiva Conversaciones con Octavio Paz, ese sentimiento de solidaridad con la causa republicana se vio afectado por la represión contra los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista de Cataluña, entre quienes tenía camaradas. Este prolongado proceso de desilusión lo llevaría a denunciar los campos de concentración soviéticos y los crímenes de Stalin en marzo de 1951.
A su regreso de España, participó en 1938 como cofundador en la revista literaria Taller, en la que escribió hasta 1941.
En 1943 recibió la Beca Guggenheim e inició sus estudios en la Universidad de California, Berkeley en los Estados Unidos. Dos años después comenzó a servir como diplomático mexicano, y fue destinado a Francia donde permaneció hasta 1951 y donde conoció a los surrealistas, que le influyeron, y colaboró en la revista Esprit.[6] Durante esa estancia, en 1950, publicó El laberinto de la soledad, un innovador ensayo antropológico sobre los pensamientos y la identidad mexicanos.
De enero a marzo de 1952 trabaja en la embajada mexicana en la India y después, hasta enero de 1953, en Japón. Regresa a la Ciudad de México a dirigir la oficina de Organismos Internacionales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En 1954, Paz tuvo «una participación muy estrecha en la fundación de la Revista Mexicana de Literatura", influenciada "políticamente con la idea de la llamada 'tercera vía', que significaba ni con la izquierda, ni con la derecha. Esta idea venía de París, con León Blum».[6] El primer número fue el de septiembre-octubre de 1955, y contó con el apoyo de Paz hasta que 4 años más tarde éste regresó a Europa.[7]
En 1959 regresó a París y tres años más tarde fue designado embajador en la India. En 1964 conocería a la francesa Marie-José Tramini, que se convertiría en su última esposa.
En 1968, estaba en Nueva Delhi cuando tuvo lugar la masacre de Tlatelolco como parte del Movimiento de 1968 en México el 2 de octubre. En señal de protesta contra estos lamentables sucesos, que empañaron la celebración de los Juegos Olímpicos, renunció a su cargo de embajador, dejando patentes sus diferencias con el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Trabajará los próximos años enseñando en diversas universidades estadounidenses, como las de Texas, Austin, Pittsburgh, Pensilvania, Harvard.[8]
Tres años más tarde, en octubre de 1971, ya bajo la presidencia de Luis Echeverría, "un poco con esa idea de redescubrir los valores liberales y democráticos en la sociedad mexicana",[6] fundaría la revista Plural, "elegante fusión de literatura y política",[9] y que dirigiría hasta su desaparición en 1976 el mismo Paz. A diferencia de otros escritores e intelectuales mexicanos, Paz no tardó en retirarle su apoyo al presidente Echeverría, una vez que éste demostró su escasa voluntad de aclarar las matanzas de Tlatelolco, en 1968, y en San Cosme, en 1971.
Tanto en esa revista como en Vuelta —fundada ese mismo año de 1976 y donde "la influencia del liberalismo sería fundamental", reflejando la "reconciliación" del escritor con esta corriente de pensamiento—[6] Paz denunció las violaciones a los derechos humanos de los regímenes comunistas. Esto le trajo mucha animosidad de parte de la izquierda latinoamericana y algunos estudiantes universitarios. En el prólogo del tomo IX de sus obras completas, publicado en 1993, Paz declaró:
“En México, antes, había sido visto con sospecha y recelo; desde entonces, la desconfianza empezó a transformarse en enemistad más y más abierta e intensa. Pero en aquellos días [década de los 1950] yo no me imaginaba que los vituperios iban a acompañarme años y años, hasta ahora” (página 44).
La actitud de Paz con los regímenes de índole capitalista cuyas políticas públicas nacían de un marco neoliberal, no fue menos polémica. Ampliamente criticadas, bien se conoce sus relaciones -al final de su vida- con los últimos presidentes mexicanos en turno: mientras que la polarización de su pensamiento dictó al Paz revolucionario de los 60´s la renuncia a su puesto en la Embajada en la India, esa misma polarización nacida de una postura anticomunista -que, con los años, Paz cosecharía- le llevó a elogiar el salinato, así a Zedillo en su sexenio. Comenta Luis Javier Garrido: "(...) él -Paz- se dedicó a justificar todas las exacciones y crímenes de Salinas de Gortari y a defender las acciones ilegales del poder, como más tarde lo haría también con Ernesto Zedillo, dando al grupo de artistas e intelectuales que encabezaba un rol del todo diferente".[10]
El 19 de abril de 1998 Octavio Paz murió en la Casa de Alvarado, Calle de Francisco Sosa 383, barrio de Santa Catarina, Coyoacán, Ciudad de México. El escritor había sido trasladado ahí por la presidencia de la República en enero de 1997, ya enfermo, luego de que un incendio destruyó su departamento y parte de su biblioteca.[11] Durante un tiempo, la Casa Alvarado fue sede de la Fundación Octavio Paz y ahora lo es de la Fonoteca Nacional.[12]

Melisa Godoy
Gabriel José de la Concordia García Márquez, mejor conocido como Gabriel García Márquez (Speaker Icon.svg escuchar) (Aracataca, Colombia, 6 de marzo de 1927)[1] , es un escritor, novelista, cuentista, guionista y periodista colombiano. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura (ver: Premios, reconocimientos y homenajes).
Es conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito (hipocorístico guajiro para Gabriel), o por su apócope Gabo desde que Eduardo Zalamea Borda subdirector del diario El Espectador, comenzara a llamarle así.[3]
Gabriel García Márquez está relacionado de manera inherente con el realismo mágico y su obra más conocida, la novela Cien años de soledad, es considerada una de las más representativas de este género literario e incluso se considera que por su éxito es que tal término se aplica a la literatura desde los años setenta.[4] [5] En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa de esta novela, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos.[6]
Gabriel García Márquez es famoso tanto por su genio como escritor así como por su postura política.[7] Su amistad con el líder cubano Fidel Castro ha causado mucha controversia en el mundo literario y político.[8] (ver: Amistad con Fidel Castro).
Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, Gabriel García Márquez nació en Aracataca, en el departamento del Magdalena, Colombia, «el domingo 6 de marzo de 1927 a las nueve de la mañana...», como refiere el propio escritor en sus memorias.[3]
Cuando sus padres se enamoraron, el padre de Luisa, coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, se opuso a esa relación pues Gabriel Eligio García, que había llegado a Aracataca como telegrafista, no era el hombre que consideraba más adecuado para su hija, por ser hijo de madre soltera, pertenecer al Partido Conservador Colombiano y ser un mujeriego confeso.[3] Con la intención de separarlos, Luisa fue enviada fuera de la ciudad, pero Gabriel Eligio la cortejó con serenatas de violín, poemas de amor, innumerables cartas y frecuentes mensajes telegráficos. Finalmente la familia capituló y Luisa consiguió el permiso para casarse con Gabriel Eligio, lo cual sucedió el 11 de junio de 1926 en Santa Marta. La historia y tragicomedia de ese cortejo inspiraría más tarde a su hijo la novela El amor en los tiempos del cólera.[3]
Poco después del nacimiento de Gabriel, su padre se convirtió en farmacéutico y, en enero de 1929, se mudó con Luisa a Barranquilla, dejando a Gabriel en Aracataca al cuidado de sus abuelos maternos. Dado que vivió con ellos durante los primeros años de su vida, recibió una fuerte influencia del coronel Márquez, quien de joven mató a un hombre en un duelo y tuvo, además de los tres hijos oficiales, otros nueve con distintas madres. El Coronel era un liberal veterano de la Guerra de los Mil Días, muy respetado por sus copartidarios y conocido por su negativa a callar sobre la Masacre de las bananeras, suceso en el que murieron cientos de personas a manos de las Fuerzas Armadas de Colombia durante una huelga de los trabajadores de las bananeras, hecho que García Márquez plasmaría en su obra.[3]
El coronel, a quien Gabriel llamaba "Papalelo", describiéndolo como su «cordón umbilical con la historia y la realidad», fue también un excelente narrador y le enseñó, por ejemplo, a consultar frecuentemente el diccionario, lo llevaba al circo cada año y fue el primero en introducir a su nieto en el «milagro» del hielo, que se encontraba en la tienda de la United Fruit Company.[3] Frecuentemente decía: «Tú no sabes lo que pesa un muerto», refiriéndose así a que no había mayor carga que la de haber matado a un hombre, lección que García Márquez más tarde incorporaría en sus novelas.[3] [2] [9]
Su abuela, Tranquilina Iguarán Cotes, a quien García Márquez llama la abuela Mina y describe como "una mujer imaginativa y supersticiosa"[2] que llenaba la casa con historias de fantasmas, premoniciones, augurios y signos, fue de tanta influencia en GGM como su marido e incluso es señalada por el escritor como su primera y principal influencia literaria pues le inspiró la original forma en que ella trataba lo extraordinario como algo perfectamente natural cuando contaba historias y como sin importar cuán fantásticos o improbables fueran sus relatos, siempre los refería como si fueran una verdad irrefutable. Además del estilo, la abuela Mina inspiró también el personaje de Ursula Iguarán que, unos treinta años más tarde, su nieto usaría en Cien años de soledad, su novela más popular.[3] [10]
Su abuelo murió en 1936, cuando Gabriel tenía ocho años. Debido a la ceguera de su abuela él fue a vivir con sus padres en Sucre, población ubicada en el departamento de Sucre (Colombia), donde su padre trabajaba como farmacéutico.
Su niñez está relatada en sus memorias Vivir para contarla.[3] Después de 24  años de ausencia, en 2007 regresó a Aracataca para un homenaje que le rindió el gobierno colombiano al cumplir sus 80 años de vida y los 40 desde la primera publicación de Cien años de soledad.
Poco después de llegar a Sucre, se decidió que Gabriel debía empezar su educación formal y fue mandado a un internado en Barranquilla, un puerto en la boca del Río de Magdalena. Allí adquirió reputación de chico tímido que escribía poemas humorísticos y dibujaba tiras humorísticas. Serio y poco dado a las actividades atléticas, fue apodado El Viejo por sus compañeros de clase.[9]
García Márquez cursó los primeros grados de secundaria en el colegio jesuita San José (hoy Instituto San José) desde 1940, en donde publicó sus primeros poemas en la revista escolar Juventud. Luego, gracias a una beca otorgada por el Gobierno, Gabriel fue enviado a estudiar a Bogotá de donde lo reubican en el Liceo Nacional de Zipaquirá, población ubicada a una hora de la capital, donde culminará sus estudios secundarios.
Después de su graduación en 1947, García Márquez se fue a Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Nacional de Colombia, donde tuvo especial dedicación a la lectura. La metamorfosis de Franz Kafka «en la falsa traducción de Jorge Luis Borges»[11] fue una obra que le inspiró especialmente. Estaba emocionado con la idea de escribir, no literatura tradicional sino en un estilo similar a las historias de su abuela, en las que se «insertan acontecimientos extraordinarios y anomalías como si fueran simplemente un aspecto de la vida cotidiana». Su deseo de ser escritor crecía. Poco después, publicó su primer cuento, La tercera resignación, que apareció en el 13 de septiembre de 1947 en la edición del diario El Espectador.
Aunque su pasión era la escritura, continuó con la carrera de derecho en 1948 para complacer a su padre. Después del llamado «Bogotazo» en 1948, unos sangrientos disturbios que se desataron el 9 de abril a causa del magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, la universidad cerró indefinidamente y su pensión fue incendiada. García Márquez se trasladó a la Universidad de Cartagena y empezó a trabajar como reportero de El Universal. En 1950, desiste de convertirse en abogado para centrarse en el periodismo y se traslada de nuevo a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en el periódico El Heraldo. Aunque García Márquez nunca terminó sus estudios superiores, algunas universidades, como la Universidad de Columbia de Nueva York, le han otorgado un doctorado honoris causa en letras.[9]
La notoriedad mundial de García Márquez comienza cuando se publica Cien años de soledad en junio de 1967 y en una semana vendió 8.000 copias. De allí en adelante el éxito fue asegurado y la novela vendió una nueva edición cada semana, pasando a vender medio millón de copias en tres años. Fue traducido a más de veinticuatro idiomas y ganó cuatro premios internacionales. El éxito había llegado por fin y el escritor tenía 40 años cuando el mundo aprendió su nombre. Por la correspondencia de admiradores, los premios, entrevistas, las comparecencias era obvio que su vida había cambiado. En 1969, la novela ganó el Chianchiano Aprecia en Italia y fue denominado el «Mejor Libro Extranjero» en Francia. En 1970, fue publicado en inglés y fue escogido como uno de los mejores doce libros del año en Estados Unidos. Dos años después le fue concedido el Premio Rómulo Gallegos y el Premio Neustadt y en 1971 Mario Vargas Llosa publicó un libro acerca de su vida y obra. Para contradecir toda esta exhibición, García Márquez regresó simplemente a la escritura. Decidido a escribir acerca de un dictador, se trasladó con su familia a Barcelona, España, que pasaba sus últimos años bajo el régimen de Francisco Franco.[9]
La popularidad de su escritura también condujo a la amistad con poderosos líderes, incluyendo el ex presidente cubano Fidel Castro, amistad que ha sido analizada en Gabo y Fidel: retrato de una amistad.[8] En una entrevista con Claudia Dreifus en 1982 dice que su relación con Castro se basa fundamentalmente en la literatura: «La nuestra es una amistad intelectual. Puede que no sea ampliamente conocido que Fidel es un hombre culto. Cuando estamos juntos, hablamos mucho sobre la literatura». Algunos han criticado a García Márquez por esta relación; el escritor cubano Reinaldo Arenas, en 1992 en sus memorias Antes que anochezca, señala que García Márquez estaba con Castro, en 1980 en un discurso en el que este último acusó a los refugiados recientemente asesinados en la embajada de Perú de ser «chusma». Arenas recuerda amargamente a compañeros del escritor homenajear por ello con «hipócritas aplausos» a Castro.[8]
También debido a su fama y a sus puntos de vista sobre el imperialismo de Estados Unidos, fue etiquetado como subversivo y por muchos años le fue negado el visado estadounidense por las autoridades de inmigración.[10] Sin embargo, después de que Bill Clinton fuera elegido presidente de Estados Unidos, éste finalmente le levantó la prohibición de viajar a su país y afirmó que Cien años de soledad «es su novela favorita».[14]
En 1981, el año en el que le fue concedida la medalla de honor de la Legión francesa, regresó a Colombia de una visita con Castro, para encontrarse una vez más en problemas. El gobierno del liberal Julio César Turbay Ayala lo acusaba de financiar al grupo guerrillero M-19. Huyendo de Colombia solicitó asilo en México, donde continúa manteniendo una casa.[8]
Desde 1986 hasta 1988, García Márquez vivió y trabajó en Ciudad de México, La Habana y Cartagena de Indias. Después, en 1987 hubo una celebración en Europa y América del vigésimo aniversario de la primera edición de Cien años de soledad. No sólo había escrito libros, también había terminado escribiendo su primera obra de teatro, Diatriba de amor contra un hombre sentado. En 1988 se estrenó la película Un señor muy viejo con unas alas enormes, dirigida por Fernando Birri.[15]
En 1995, el instituto Caro Cuervo publicó en dos volúmenes el Repertorio crítico sobre Gabriel García Márquez.[15]
En 1996 García Márquez publicó Noticia de un secuestro, donde combinó la orientación testimonial del periodismo y su propio estilo narrativo. Esta historia representa la onda inmensa de violencia y secuestros que Colombia continuaba encarando.[16]
En 1999, el estadounidense Jon Lee Anderson publicó un libro revelador acerca de García Márquez, para lo cual tuvo la oportunidad de convivir por varios meses con el escritor y su mujer en su casa de Bogotá.[16]
García Márquez comenzó su carrera como periodista mientras estudiaba derecho en la universidad. En 1948 y 1949 escribió para el diario El Universal de Cartagena. Desde 1950 hasta 1952, escribió una «caprichosa» columna con el seudónimo de «Septimus» para el periódico local El Heraldo de Barranquilla.[9] García Márquez tomó nota de su tiempo en El Heraldo. Durante este tiempo se convirtió en un miembro activo del grupo informal de escritores y periodistas conocidos como el Grupo de Barranquilla, una asociación que fue una gran motivación e inspiración para su carrera literaria. Trabajó con figuras como José Félix Fuenmayor, el catalán Ramón Vinyes, Alfonso Fuenmayor, Álvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas, Alejandro Obregón, Orlando Rivera «Figurita» y Julio Mario Santo Domingo, entre otros.[16] García Márquez utilizaría, por ejemplo, a Ramón Vinyes, que sería representado como un «sabio catalán», propietario de una librería en Cien años de soledad. En esa época García Márquez leyó las obras de escritores como Virginia Woolf y William Faulkner, quien influyó a García Márquez en sus técnicas narrativas, los temas históricos y la utilización de localidades provinciales. El entorno de Barranquilla proporcionó a García Márquez una educación literaria al nivel mundial y una perspectiva única sobre la cultura del Caribe. Con respecto a su carrera del periodismo, Gabriel García Márquez ha mencionado que le sirvió como una herramienta para «no perder contacto con la realidad».[15]
A petición de Álvaro Mutis en 1954 García Márquez regresó a Bogotá a trabajar en El Espectador como reportero y crítico de cine. Un año después, García Márquez publicó en el mismo diario Relato de un náufrago, una serie de catorce crónicas sobre el naufragio del destructor A. R. C. Caldas, basándose en entrevistas con Luis Alejandro Velasco, joven marinero que sobrevivió al naufragio. La publicación de los artículos dio lugar a una controversia pública a nivel nacional cuando en el último escrito reveló la historia oculta, ya que desacreditó la versión oficial de los acontecimientos que había atribuido la causa del naufragio a una tormenta.[3] Como consecuencia de esta controversia, García Márquez fue enviado a París para ser corresponsal extranjero de El Espectador. Escribió sus experiencias en El Independiente, un periódico que sustituyó brevemente a El Espectador, durante el gobierno militar del general Gustavo Rojas Pinilla y que más tarde fue cerrado por las autoridades colombianas. Poco después, tras el triunfo de la revolución cubana en 1960, García Márquez viajó a La Habana, donde trabajó en la agencia de prensa creada por el gobierno cubano Prensa Latina e hizo amistad con Che Guevara.
En 1974 GGM, junto con intelectuales y periodistas de izquierda, funda Alternativa (revista) que duró hasta 1980 y marcó un hito en la historia del periodismo de oposición en Colombia. Para el primer número, Gabo escribió un artículo exclusivo sobre el bombardeo al palacio de La Moneda, en Santiago de Chile, lo que garantizó que se agotara la edición. Luego sería el único que firmaría los artículos.[20]
En 1994 junto con su hermano Jaime García Márquez, y Jaime Abello Banfi, GGM creó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que tiene como objetivo ayudar a jóvenes periodistas a aprender con maestros como Alma Guillermoprieto y Jon Lee Anderson, y estimular nuevas formas de hacer periodismo. La sede principal de la entidad está en Cartagena de Indias y García Márquez sigue siendo el presidente de la fundación.[21]

Su primer cuento, La tercera resignación, fue publicado en 1947 en un periódico liberal de Bogotá llamado El Espectador. Un año después, empezó su trabajo de periodismo para el mismo periódico. Sus primeros trabajos eran todos cuentos publicados en el mismo periódico desde 1947 hasta 1952. Durante estos años publicó un total de quince cuentos.[16]

Gabriel García Márquez quería ser periodista y escribir novelas; también quería crear una sociedad más justa.[16] Para La hojarasca, su primera novela, le llevó varios años encontrar un editor. Finalmente se publicó en 1955, y aunque la crítica fue excelente, la mayor parte de la edición se quedó en bodega y el autor no recibió de nadie «ni un céntimo por regalías».[3] García Márquez señala que «de todo lo que había escrito, La hojarasca fue su favorita porque consideraron que era la más sincera y espontánea».[16]
Gabriel García Márquez tardó dieciocho meses en escribir Cien años de soledad.[16] El martes 30 de mayo de 1967 salió a la venta en Buenos Aires la primera edición de la novela. Tres décadas después se había traducido a 37 idiomas y vendido 25 millones de ejemplares en todo el mundo. «Fue un verdadero bombazo, que hizo explosión desde el primer día. El libro salió a las librerías sin ningún tipo de campaña publicitaria, la novela agotó su primera edición de 8000 copias a las dos semanas y pronto convirtió el título y su realismo mágico en el espejo del alma latinoamericana».[22] Cien años de soledad ha influido en casi todos los novelistas importantes en todo el mundo. La novela hace una crónica de la familia Buendía en el pueblo de Macondo, que fue fundado por José Arcadio Buendía. Puede ser considerada una obra de realismo mágico.[23]
El amor en los tiempos del cólera se publicó por primera vez en 1985. Está basada en las historias de dos parejas. La historia de la joven pareja formada por Fermina Daza y Florentino Ariza está inspirada en la historia de amor de los padres de García Márquez.[3] Sin embargo, como García Márquez explica en una entrevista: «La única diferencia es que mis padres se casaron. Y tan pronto como se casaron, ya no eran interesantes como figuras literarias».[14] El amor de los ancianos se basa en una historia que leyó en un periódico sobre la muerte de dos estadounidenses, de casi ochenta años de edad, que se reunían todos los años en Acapulco. Estaban en un barco y un día fueron asesinados por el barquero con sus remos. García Márquez señala: «A través de su muerte, la historia de su romance en secreto se hizo conocida. Yo estaba fascinado con ella. Estaban cada uno casado con otra persona».[14]

En 2002, García Márquez publicó el libro de memorias Vivir para contarla, el primero de los tres volúmenes de sus memorias, que el escritor había anunciado como:

Empieza con la vida de mis abuelos maternos y los amores de mi padre y mi madre a principios del siglo, y termina en 1955 cuando publiqué mi primer libro, La hojarasca, hasta viajar a Europa como corresponsal de El Espectador. El segundo volumen seguirá hasta la publicación de Cien años de soledad, más de veinte años después. El tercero tendrá un formato distinto, y sólo serán los recuerdos de mis relaciones personales con seis o siete presidentes de distintos países.[17]
La novela, Memoria de mis putas tristes, apareció en 2004 y es una historia de amor que sigue el romance de un hombre de noventa años y su pubescente concubina. Este libro causó controversia en Irán, donde se prohibió después de 5000 ejemplares impresos y vendidos. En México una ONG amenazó con demandar al escritor por hacer apología de la prostitución infantil.[24]


Influencias literarias

En su juventud, al asociarse al grupo de Barranquilla, Gabriel García Márquez comenzó a leer la obra de Ernest Hemingway, James Joyce, Virginia Woolf y, más importante, de William Faulkner de quien GGM recibe una trascendente influencia reconocida explícitamente por el mismo cuando en su discurso de recepción del premio Nobel menciona: "mi maestro William Faulkner".[27] En la obra de Gabriel García Márquez titulada Nabo, el negro que hizo esperar a los ángeles publicado en 1951, ya aparecen elementos similares a los de Faulkner como la ambigüedad deliberada y una pintura temprana de la soledad.[29]
También emprendió un estudio de las obras clásicas, encontrando enorme inspiración en la obra de Edipo Rey de Sófocles de quien, en muchas ocasiones, Gabriel García Márquez ha expresado su admiración por sus tragedias y utiliza una cita de Antígona al principio de su obra La hojarasca cuya estructura se ha dicho también que tiene la influencia del dilema moral de Antígona.[29]
En una entrevista a Juan Gustavo Cobo Borda en 1981, García Márquez confesó que el movimiento poético iconoclasta denominado "Piedra y cielo" (1939) fue fundamental para él, afirmando que:
"La verdad es que si no hubiera sido por “Piedra y Cielo”, no estoy muy seguro de haberme convertido en escritor. Gracias a esta herejía pude dejar atrás una retórica acartonada, tan típicamente colombiana....Creo que la importancia histórica de “Piedra y Cielo” es muy grande y no suficientemente reconocida... Allí no sólo aprendí un sistema de metaforizar, sino lo que es más decisivo, un entusiasmo y una novelería por la poesía que añoro cada día más y que me produce una inmensa nostalgia."[32]
Daniela Arias